Quizá un día, sin
querer encuentres algo, que al leerlo, te haga darte cuenta que en esa ocasión
no miras algo ajeno, sino que lees una historia familiar, que lees tu historia,
que tal vez también sea la mía, contada desde otra perspectiva, que no estoy
seguro que hayas llegado a
contemplar.
¿Cómo sabes si eres feliz?
¿Nunca te has preguntado si la comida tiene el mismo sabor para los demás
que para ti? es decir: quizá el chocolate no sabe igual para todos, quizá por
eso no les gusta a todos.
Sonara extraño, pero ¿alguna vez has conocido algún daltónico? alguien
que por su simple naturaleza sea incapaz de percibir su entorno de una forma
"común" o estandarizada.
¿Cómo sabes que eres capaz de sentir algo como se supone que sea?
Por otro lado, podrías decir que las experiencias personales son
precisamente eso, personales, y por ende no están sujetas a una interpretación
globalizada, se experimentan a un nivel tan íntimo que no pueden ni podrán ser
nunca medidas en una escala. De forma que cada quien pueda generar su propio
concepto de felicidad.
Podrás decir lo que quieras, interpretarlo y razonarlo como te parezca,
pero el rojo es un color, aun si tu cerebro no es capaz de percibirlo, eso no
cambia su naturaleza, aun si crees verlo en otro lugar, no es así, eres incapaz
de verlo y no hay nada que hacer al respecto.
Creo que algunas personas simplemente no están hechas para ver colores,
o para comer chocolates, algunas personas no. Y por negativo que suene,
personalmente, creo que la felicidad es algo que se conjuga en pasado y que
solo se puede experimentar en recuerdos, afortunadamente yo recuerdo muy bien.
Porque en un mundo
donde todos parecen competir por
eternizarse y donde solo parece valorarse lo duradero, me parece irreal
que algo tan hermoso y tan complejo, sea capaz de perderse para siempre y pasar
a vivir solamente en la memoria.
Eso lo pienso algunos días, el resto del tiempo prefiero
creer que la ficción y la esperanza de la que viven nuestros sueños, es inmune
a la estupidez ajena.
Quizá un día, sin
querer encuentres a alguien, que al
verlo, te haga darte cuenta que en esa ocasión no miras alguien ajeno, sino que
ves a alguien familiar, que eres tú, que quizá también sea yo, viviendo desde
otra perspectiva, que no estoy seguro que hayas llegado a contemplar.
Miras la ciudad desde
arriba, mientras el sol baja y las luces suben, y antes de que siquiera te des
cuenta, ya empezaste a recordar.