domingo, 7 de diciembre de 2014

Cicatriz

Me lastime la mano cocinando(seudo cocinando) y he pasado dias y semanas sin escribir nada, ni por obligacion -ni por odio- ni por ocio, al menos nada antes de esto, temo que cuando tome el lapiz no sabre como escribir mi nombre.

Ahora lo hago y siento que han pasado años, años que nisiquiera me pertenecen, que son prestados y tengo que devolver.

No se nota, pero la vida se agota, y yo sigo acumulado cicatrices minusculas que me recuerdan mas fallos que glorias, y que solo se ven de cerca, muy de cerca, a esa distancia en la que se ven las verdaderas imperfecciones pero donde aliento no nos parece tan lejano.

No se tu, pero aveces, solo aveces, escribo mi nombre y honestamente, no lo siento mio.

Supongo que las epifanias mas profundas surgen de los momentos mas sutiles e insignificantes de nuestras vidas. Me pregunto que descubrire sobre mi la proxima vez que me lastime cocinando o me golpee el meñique con la puerta. 

Creo una parte de mi, una pequeña gran parte de mi, esta esperando pacientemente a tener una cicatriz más.

¿Has visto ya tus ojos en los mios? ¿has visto ya mis sueños en los tuyos?

Solo aqui, esta noche, y nunca más.

viernes, 1 de agosto de 2014

The 2nd Law

Somos energía.

Esta vez no hablo de un concepto filosófico, hablo de algo físico, somos energía cuando corremos, respiramos, cuando dormimos, cuando sentimos y cuando vivimos, somos energía en todo momento, la irradiamos y la absorbemos, como un motor que consume gasolina para producir movimiento, tomamos energía para producir energía.

Somos energía, y si hay algo que he aprendido de la energía es que esta siempre busca su equilibrio y el equilibrio no siempre es ordenado, el fuego está siempre en equilibrio, porque su equilibrio solo es posible en la entropía que existe en la intensidad del calor, podemos ser un  desastre externamente y aun así ser capaces de alcanzar la paz interna, podemos encontrar equilibrio en medio del mar, en medio de la lluvia, en medio de una tormenta.

Hay una ley, la segunda ley de la termodinámica (The 2nd law), que básicamente dice que la energía en el universo está definida desde el momento en el que se  creó, no se puede crear más, y esta disminuye con el tiempo, puede manejarse y transformarse pero la energía nunca volverá a ser lo que era antes, y eventualmente se acabará. Como toda ley, nos dice que es lo que se puede  o no hacer, como toda ley, marca los límites de lo posible y lo imposible, y como toda ley, debe ser una mentira.

Si fuera cierta, tendríamos que creer que lo que existe es lo que hay, que nada nuevo se creará mañana, que los límites están definidos; Que cada día que pasa nos estamos quedando sin energía, que nos estamos acabando, que mañana serás más lento que hoy, más pequeño y más vulnerable, nunca serás tan hermosa como en el ahora; si fuera cierta, mañana seremos menos que hoy; y si cambiamos  no será para mejor, que nunca seremos más felices de lo que somos hoy.

Creo en la transformación de lo que somos, en la evolución de la mente, superando los obstáculos y el dolor que ellos conllevan  por simple y mera voluntad. De vivir por amor al arte que es la vida.

Aun así, está en la naturaleza humana, la tuya y la mía, luchar contra esa contradicción. A no dejar que con el tiempo cada conducta se vuelva un ejercicio autodestructivo, a llevarle la contraria al universo porque si, y ser mañana más que hoy. Porque todos comenzamos siendo algo más.

Quizá al final la energía que nos mueve, que nos impulsa y que nos lleva a seguir, finalmente se acabe, quizá sí, pero que cuando eso pase, creo que solo si tú sigues siendo tú, y yo sigo siendo yo, llegaremos a ser libres. Viviendo mas allá de las leyes, la energía, el tiempo y la memoria.



lunes, 28 de julio de 2014

Luz y memoria

Quizá un día, sin querer encuentres algo, que al leerlo, te haga darte cuenta que en esa ocasión no miras algo ajeno, sino que lees una historia familiar, que lees tu historia, que tal vez también sea la mía, contada desde otra perspectiva, que no estoy seguro  que hayas llegado a contemplar. 

¿Cómo sabes si eres feliz?

¿Nunca te has preguntado si la comida tiene el mismo sabor para los demás que para ti? es decir: quizá el chocolate no sabe igual para todos, quizá por eso no les gusta a todos.

Sonara extraño, pero ¿alguna vez has conocido algún daltónico? alguien que por su simple naturaleza sea incapaz de percibir su entorno de una forma "común" o estandarizada.

¿Cómo sabes que eres capaz de sentir algo como se supone que sea?

Por otro lado, podrías decir que las experiencias personales son precisamente eso, personales, y por ende no están sujetas a una interpretación globalizada, se experimentan a un nivel tan íntimo que no pueden ni podrán ser nunca medidas en una escala. De forma que cada quien pueda generar su propio concepto de felicidad.

Podrás decir lo que quieras, interpretarlo y razonarlo como te parezca, pero el rojo es un color, aun si tu cerebro no es capaz de percibirlo, eso no cambia su naturaleza, aun si crees verlo en otro lugar, no es así, eres incapaz de verlo y no hay nada que hacer al respecto.

Creo que algunas personas simplemente no están hechas para ver colores, o para comer chocolates, algunas personas no. Y por negativo que suene, personalmente, creo que la felicidad es algo que se conjuga en pasado y que solo se puede experimentar en recuerdos, afortunadamente yo  recuerdo muy bien.

Porque en un mundo donde todos parecen competir por  eternizarse y donde solo parece valorarse lo duradero, me parece irreal que algo tan hermoso y tan complejo, sea capaz de perderse para siempre y pasar a vivir solamente en la memoria.

Eso lo pienso algunos días, el resto del tiempo prefiero creer que la ficción y la esperanza de la que viven nuestros sueños, es inmune a la estupidez ajena.

Quizá un día, sin querer encuentres a  alguien, que al verlo, te haga darte cuenta que en esa ocasión no miras alguien ajeno, sino que ves a alguien familiar, que eres tú, que quizá también sea yo, viviendo desde otra perspectiva, que no estoy seguro que hayas llegado a contemplar.


Miras la ciudad desde arriba, mientras el sol baja y las luces suben, y antes de que siquiera te des cuenta, ya empezaste a recordar.

martes, 13 de mayo de 2014

Amigo mio

Amigo mío... yo no soy lo que parezco. Mi aspecto exterior no es sino un traje que llevo puesto; un traje hecho cuidadosamente, que me protege de tus preguntas, y a ti, de mi negligencia.

El "yo" que hay en mí, amigo mío, mora en la casa del silencio, y allí permanecerá para siempre, inadvertido, inabordable. No quisiera que creyeras en lo que digo ni que confiaras en lo que hago, pues mis palabras no son otra cosa que tus propios pensamientos, hechos sonido, y mis hechos son tus propias esperanzas en acción. 

Cuando dices: "El viento sopla hacia el oriente", digo: "Sí, siempre sopla hacia el oriente"; pues no quiero que sepas entonces que mi mente no mora en el viento, sino en el mar. No puedes comprender mis navegantes pensamientos, ni me interesa que los comprendas. Prefiero estar a solas en el mar. 

Cuando es de día para tí, amigo mío, es de noche para mí; sin embargo, todavía entonces hablo de la Luz del día que danza en las montañas, y de la sombra purpúrea que se abre paso por el valle; pues no puedes oír las canciones de mi oscuridad, ni puedes ver mis alas que se agitan contra las estrellas, y no me interesa que oigas ni que veas lo que pasa en mí; prefiero estar a solas con la noche. 

Cuando tú subes a tu Cielo yo desciendo a mi infierno. Y aún entonces me llamas a través del golfo infranqueable que nos separa: " ¡Compañero! ¡Camarada!" Y te contesto: " ¡Compañero! ¡Camarada!, porque no quiero que veas mi Infierno. Las llamas te cegarían, y el humo te ahogaría. Y me gusta mi Infierno; lo amo al grado de no dejar que lo visites. Prefiero estar solo en mi Infierno. 

Tu amas la Verdad, la Belleza y lo Justo, y yo, por complacerte, digo que está bien, y simulo amar estas cosas. Pero en el fondo de mi corazón me río de tu amor por estas entidades. Sin embargo, no te dejo ver mi risa: prefiero reír a solas.

Amigo mío, eres bueno, discreto y sensato; es más: eres perfecto. Y yo, a mi vez, hablo contigo con sensatez y discreción, pero... estoy loco. Sólo que enmascaro mi locura. Prefiero estar loco, a solas. Amigo mío, tú no eres mi amigo. Pero, ¿cómo hacer que lo comprendas? Mi senda no es tu senda y, sin embargo, caminamos juntos, tomados de la mano. 

El loco, Khalil Gibran. 

miércoles, 12 de marzo de 2014

Momentos de elocuencia

Escribo esto con la extraña intención de que nadie más pueda verlo, de hecho, si pudiera, si la vida me lo permitiera, olvidaría que lo escribí en el momento en el que llegues a leerlo, de esa forma solo viviría en ti. Pero no puedo. Así que como desconocidos, que de noche y sin importar donde estén, son capaces de compartir la misma luna y las mismas estrellas tu yo tendremos que compartir estas palabras de ceniza.

No quiero saber quien eres, quiero saber si prefieres tomar el camino largo a casa para pensar en silencio, si en silencio eres capaz de esperar y si la compañía que buscas no la usas para acallar tu propia voz.

No quiero saber la historia que te volvió lo que eres, quiero saber si aun puedes crear, si las palabras fluyen aun de tus manos, si la música nace aun de tu alma y recuerdas como cantar. 

No quiero saber que piensas en todo momento, quiero saber si aun tienes la voluntad de hacer planes, si sabes que al hacerlo estas soñando, y por tanto estas siendo optimista, siento tu.

No quiero saber cual es la opinión que tienes de los demás, quiero saber que piensas de ti misma al final del día y si eres capaz de negarte a cambiar.

No quiero saber como llegamos hasta aquí, quiero saber si te atreverías a correr, (a esquiar) y a caminar por calles vacías en medio de la noche, quiero saber hasta donde puedes llegar.

Aveces creo que no viviré demasiado, que nadie lo hará, que nadie se lo merece, que estos días y horas son prestados y en cualquier momento tendré que devolverlos. Porque las buenas acciones no quedan sin castigo. Al salir y ver seres ancianos con años, dolores e historias sin fin a sus espaldas me pregunto si son realmente ancianos o son simples ángeles desertores que me ofrecen ilusiones de que la vida y el alma pueden sobrevir a tanto. No una segunda oportunidad, ni una oportunidad de segunda mano, quiero la primera, la que solo dura un momento y en la belleza de lo efímero se va para no volver.

¿Aun quieres jugar a ser desconocidos y por tanto reales?

No quiero saber si vales la pena, eso ya lo se.


jueves, 27 de febrero de 2014

Acordes, guitarras y tu

He llegado a la conclusión de que soy culpable de prácticamente todo lo que me ha pasado, que jamás podre considerarme víctima, y que he dejado una estela de desastres detrás de mí.

Si, cave mi tumba, la hice grande y profunda para poder meterme con todo lo que me dio la maldita gana de traer conmigo aun cuando no me hacía falta para el camino, aun cuando al llegar aquí no pudiera disfrutarlo ni aprovecharlo, lo traje conmigo porque me pertenecía, porque me definía, porque hay cosas que no puedes dejar atrás no importa cuánto lo intentes. Traje todos mis recuerdos conmigo porque solo yo sabía apreciarlos.

y espero aqui, porque el mayor gesto de rebeldía de un ser humano contra la tiranía del tiempo es dejarlo olvidado en el muro, en el bolsillo, en la mano, dejarlo correr grano a grano, por breves momentos, en actos que nos devuelvan la humanidad perdida, en actos de carne y hueso que reivindiquen la permanencia del ser más allá del tiempo y la memoria.

Francamente me alegro, me alegro de haber dejado algo, de no haber sangrado solo y de no estar loco por “nada”.

Desde aquí puedo ver estrellas sobre mí, y siento la tierra fría bajo mis pies, aquí puedo ver tus ojos mirándome a mí, solo a mi, solo aquí, un poco más cerca del cielo.