martes, 27 de noviembre de 2012

Hola


Todas las historias forman parte de un rompecabezas con piezas en el aire, toda  una vida se ve condicionada  por una presencia, o mejor dicho, por una ausencia y a pesar del tiempo que pasa y a la vez no pasa sigo aquí intentando coser pedazos de mentiras, retazos de ilusiones que en su día me devolvieron la vida, pero con la diferencia de que ahora, por mucho hilo que ponga, no hago más que ver todos los agujeros por dónde se evaden los sueños y se advierte la realidad.

Fue precisamente a través de uno de esos agujeros misteriosos que apareciste tú, como alguien que ya conocía, una  compañía que ya había disfrutado, una mirada que ya había perseguido y una sonrisa que ya me había enamorado. Todo en una persona que sinceramente nunca me digne a buscar.

No existe la posibilidad de que me estremezca cuando me tocas o se me erice la piel. No es posible que en cualquiera de mis noches desvíe mi mirada del punto fijo del techo al que estoy acostumbrado  a observar y te vea a mi lado, tampoco puedo entrelazar mis manos con las tuyas, mirarte a los ojos y, temblando, decirte todas las cosas que en su momento no te dije o que me quedan por decir. Nunca he estado más cerca de tus labios de lo que estoy ahora que estoy lejos y sin embargo puedo decirte que me hacen falta. No puedo hacerte compañía cuando estás sola ni darte mi hombro para que apoyes tu cabeza, ni perderme en la alegría con el simple hecho de estar en tu mirada. No puedo, y sin embargo creo que lo necesito.

Mientras vuelves y pueda leer un nuevo “Hola” seguiré perdiéndome entre recuerdos casi irreales, entre palabras mal escritas, y pensamientos un tanto absurdos que me acerquen a ti….porque el resto de mis sueños se han oxidado y nadie ha conseguido que los vuelva a sentir.

Excepto tu. 

domingo, 25 de noviembre de 2012

icaro


En algún punto de lo que tu y yo conocemos historia, existió un hombre llamado Dedalo, el era un gran arquitecto, famoso por  su talento y habilidad para crear obras bellas de la nada.

Un día, fue tomado prisionero junto a su hijo icaro, en una torre muy alta en medio del mar, era demasiado alta como para intentar bajar por las paredes y habían demasiadas rocas como para saltar al agua, dedalo entonces se dio cuenta que la única forma de escapar de su encierro era volando.

Tomo lo único q tenía a su alcance, cera de las velas que le dieron luz por las frías y largas noches, Y plumas de las aves que fueron su  alimento y con ellas construyo poco a poco unas hermosas alas para  su joven hijo icaro.

Su plan era volar desde la torre hacia un lugar lejano, un lugar seguro.

Sin embargo antes de partir dédalo advirtió a icaro que no debía volar muy cerca del agua, porque la humedad desharía sus plumas, y no debía acercarse mucho al sol ya que el calor podría derretir la cera que unía  sus alas. Teniendo esto en mente icaro alzó vuelo.

Habiendo pasado tiempo icaro estaba angustiado, miraba al cielo, miraba al sol, y no podía dejar de preguntarse qué pasaría si volaba más alto, "¿que habrá allá arriba?", "¿será el paraíso?", convencido e hipnotizado por la belleza de aquella luz icaro subió mas  y mas  y mas, sentía el sol el su rostro, se sentía más vivo cada segundo, mas fuerte, estiro sus manos  intentando atrapar el cielo, casi intentando robar esa luz...y entonces algo lo detuvo.

La cera que unía sus plumas no había sido capaz de soportar el calor que venia de aquella luz, había ido mas allá de lo que podía, empezó a caer y aun cuando lo intento no pudo recobrar el control y finalmente cayó al mar.

Lo sé, esta no es una historia de amor.

En este punto te debes estar preguntando porque te hablo de plumas, alas, torres y todo eso.

Lo que ocurre es que yo jamás he sido bueno para hablar, bueno, quizás solo para escribir, y aun en esto, solo soy capaz de escribir ciertas cosas.

Lo que estoy intentando decirte con este montón de tonterías es que tu no debes tener miedo de volar, de seguir aquello que te haga sentir viva, de subir aun cuando todos te digan que es peligroso, de perseguir aquello que en apariencia parece mas lejano pero  que sabes que sera parte fundamental en tu felicidad.

Y la razón por la que no debes temer es porque yo estoy aquí, volando bajo de ti para atraparte, cuidarte y alzarte de nuevo cuando esa luz parezca amenazarte con derretir tus alas, para empujarte  si hace falta, y para mostrarte que si se puede alcanzar las metas, si podemos lograr lo que queremos.

Solo hay una forma de vivir y es persiguiendo el sol.

Te quiero.                                                                                                                                  Sonríe.

Quiero saber



No me interesa lo que haces para ganarte la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar en satisfacer los deseos de tu corazón. No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer como un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo. No me interesa cuáles planetas están en armonía con tu luna. Quiero saber si has tocado el centro de tu pesadumbre, si las traiciones de la vida te han abierto, o si te has marchitado y cerrado por el miedo al dolor futuro. Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, el mío o el tuyo, sin intentar esconderlo, desvanecerlo o arreglarlo. Quiero saber si puedes estar con la alegría, la mía o la tuya, si puedes soñar y desear con locura y permitir que el éxtasis te llene hasta la punta de los dedos, sin advertirnos que seamos cuidadosos, que seamos realistas, o que recordemos las limitaciones de los seres humanos. No me interesa si la historia que me cuentas es verdadera. Quiero saber si decepcionas a otros para serte fiel a ti mismo, si puedes soportar la acusación sin traicionar a tu propia alma. Quiero saber si puedes ser fiel, y por lo tanto ser confiable. Quiero saber si puedes ver la belleza, aún cuando no sea bella todos los días, y si puedes originar tu vida desde su presencia. Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo o el mío, y no obstante seguirlo intentando.

No me interesa saber en dónde vives o cuánto dinero tienes.
No me interesa quién eres o cómo llegaste a estar aquí.
No me interesa en dónde o qué o con quién has estudiado.

Quiero saber qué es lo que te sustenta desde adentro cuando todo lo demás desaparece. Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo, y si verdaderamente te agrada la compañía que buscas en mi en los momentos vacíos.




Quiero saber si sabes sobrevivir y luego vivir, lo que es arte, lo que es vida y si sabes dónde buscar.




Quizás sea una forma tonta de engañarme, una manera de vivir un tanto ilusa, una inexperiencia, o quizás pecar de inocencia, puede que no existas lo sé, pero cierro los ojos y solo consigo observarte.

Mi deseo es infinito, mi ingenuidad imperdonable, pero aún así te espero esta noche dónde estamos juntos, te espero sin sentarme a esperar como pasan las horas, y sin pensar que jamás tendré la oportunidad de saber si alguna vez fuimos reales.

Quiero saber si sabes que eres un sol, mi sol, y que a tu altura, no hay nada.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Años de furia

La última vez que hice esto la inspiración se me presentaba en forma de ideas, teorías o imágenes en apariencia inconexas de lo que fue, es o pudo haber sido de mí.

Hoy lo hace como un paso lento cerca de mí, como el rastro de una presencia que podría o no estar ahí.

Como un alma olvidada que se empeña en regresar pero no sabe cómo.

Ahora lo veo claramente, no empezamos la vida como seres inexpertos e indefensos que no saben a lo que se enfrentan, arrancamos esto como seres completos, sabiendo todo lo que necesitamos saber, con una sonrisa ingenua en el rostro y un pensamiento banalmente claro de nuestro objetivo, la vida y el tiempo simplemente se encargan de arrancarnos todo eso a pedazos.

Hoy son 20 años de recuerdos acumulados aun cuando ya no los recuerdo todos, 20 años de silencio, 20 años de hacer idioteces, 20 años sin perdonar a nadie,  20 años de furia acumulada.

Sigo vivo, así que no me arrepiento de nada.

Gracias a todos por sus buenos deseos.

sábado, 6 de octubre de 2012

PD: Te odio

Nunca volveré a ser la persona que conociste. Conociste una versión de mi que aun no te conocía, que nunca te había querido, que nunca te había perdido y que nunca te había extrañado; maldito el día en el que te enamoraste de aquella versión de mi.

Maldito el momento en el que te decidiste a decirme la verdad cuando yo ya me había enamorado de tus mentiras.

Me enamoré de tus silencios, de tus engaños de tus manipulaciones y de tus misterios, pero jamás me enamoré de ti. Lo que me gustó de ti siempre fueron tus defectos, tu irreverencia, tu impertinencia y tu extrema curiosidad. Nunca contestaste mis preguntas y sin embargo no podías vivir sin que las hiciera, me diste algo que no tenía y nunca tuviste la decencia de decirme para que servía.

Vivimos en un caos ordenado porque aún en el desastre de nuestra incompatibilidad, siempre supimos como encontrar todas esas pequeñas cosas que podían hacernos felices.


Nunca volveré a ser la persona que se alejo de ti.


Me aleje de ti en un momento de mi vida que quizás solo yo puedo entender. No era el mas crítico, ni el mas desesperado y en retrospectiva ni siquiera era el mas oportuno. Me aleje de ti por mi, nunca por ti, no fui a buscarme, fui a perderme y lo logré, acabé rodeado de recuerdos inexistentes, y de posibilidades remotas cuya sola presencia fue suficiente para derrumbarme, y de alguna forma lo que quedo de mi logró volver aquí, como una burla irónica que me decía que todos los caminos me traerían a ti. Que caminar es inútil cuando no es en tu dirección.


Siempre seré la misma persona que se acordó de ti.


El que mantuvo tu recuerdo vivo cuando incluso tu lo habías olvidado, aun cuando lo hice a costa de los míos, tu ausencia no conducía al olvido porque no era más que la promesa de un regreso, ahora las cicatrices que compartimos son heridas de guerra y un mapa de el camino que dejamos atrás y que para bien o para mal recorrimos, ambos sabemos que por incómodo que fuese para los terceros siempre tuvimos algo tonto de que hablar.


Siempre seré aquel que esperó por ti.


Sentado, mirando hacia el horizonte aun cuando te pedí que no volvieras y luego de que juraste de que no regresarías,  cada segundo que se prolongaba la espera aumentaba el volumen de tus pasos, como una promesa involuntaria incontrolable e inevitable, al final de esos ojos siempre hubo un mañana que valía la pena esperar, aun cuando solo me ofrecía morir.

Al final me salvaste, tomaste mi mano y me lanzaste al abismo, tengo que darte gracias por eso, ahora por fin puedo subir.


Nunca seré alguien que pueda vivir sin ti.

P.D: te odio.