jueves, 15 de enero de 2015

La casa de al lado

A un paso, no puedes ni quieres estar más cerca  de la felicidad que a un paso.

Si la felicidad fuera una casa y pudieras pagarla, no lo harías. Comprarías la que esta al lado, que cuesta el doble y es mas fea, Porque en el fondo no quieres vivir en la felicidad, quieres estar cerca de ella, verla por la ventana todos los días con tu café de la mañana, y fumar en las noches cerca de su puerta, contemplando siempre su belleza desde tu casa fea. Sentir que puedes tenerla y desecharla a placer.

Quizá algún día compres la casa, un día de invierno en el que no tengas más nada que hacer. Pero incluso entonces no pondrías un pie dentro de ella. Porque no eres así. La compraras para asegurarte que nadie más pueda comprarla y si algún día necesitas dinero, poder venderla. Porque la felicidad es para ti un objeto que solo tiene valor cuando no se posee y cuando nadie más lo tiene. Por eso quieres tenerla sin disfrutarla y sin que nadie más que tu pueda tener acceso a ella. Porque no sabes disfrutar la alegría ni sufrir la tristeza.

Y si algún día tu casa fea se quema, se derrumba, se hace pedazos y te encuentras sin hogar... aun así no entraras en la que también es tu casa, aun si por azar del destino es tu ultima opción ser feliz, aun así, vas a elegir no serlo. Vivirás en la calle antes que en la felicidad. Porque no tienes ni idea de como vivir siendo feliz y en el fondo eso ni siquiera te preocupa.

Porque no eres infeliz, eres feliz no siendo feliz, viviendo en la casa de al lado.