jueves, 28 de febrero de 2019

Boreal

No te pasa que sientes que con todo lo que ha pasado y al mismo tiempo no termina de pasar, con todo lo que dijiste y no terminaste de decir y con todo lo que eres y no terminaste de ser… ¿Estas simplemente demasiado consumido como para seguir hablando de amor? Hablemos de otra cosa mejor.

Hoy haré una excepción, por hoy no seguiré lógica alguna, desafiare todas las leyes de atracción y repulsión con el único fin de sentarme brevemente a tu lado.

Hoy desperté y se me antojó decirte la verdad, mientras aún la recuerdo y mientras aún es verdad. porque el resto del tiempo soy tan mentiroso como tú.

Hoy quiero (y a la vez no quiero) que sepas que escribir ahora es lo mas difícil que hecho en años, porque no es una declaración efímera producto de una inspiración pasajera, no es una idea absurda de un momento que no volverá, eso hizo que me diera cuenta de lo difícil que es escribir sabiendo que nos van a leer, y hablar cuando nos están escuchando, creo que por eso hablamos tanto estando solos.

Hoy desperté, y me di cuenta de que mientras dormía, había olvidado todo lo que entendía como correcto, mi brújula moral se descompuso, o quizá se reparó, lo único de lo que estoy seguro es que lo que ahora lo reemplaza está siempre apuntando en tu dirección.

Hoy desperté y me di cuenta de que mientras dormía había olvidado todas las demás cosas que  había soñado, ya no me quedaba nada, nada de los restos inconclusos de las ideas que alguna vez tuvimos, el alma culpable de la persona que algún día deseamos ser, los sueños y esperanzas que corrompimos adrede, la vida que dejamos atrás con premeditación y alevosía.

Porque la cuestión es que no te quiero ahora ni te he querido nunca, pero sé que te puedo llegar a querer, y creo que aquí, justo ahora, al escribir esta oración incluso, estoy creando minuciosos recuerdos sobre mi persona, que algún día me traerán melancolía y desesperanza. 

Hoy desperté y me di cuenta de que mientras dormía, había soñado contigo, casi como si te recordara, porque aveces recordamos solo lo que nunca sucedió; y desde entonces me voy a dormir cada día, pidiéndole al cielo y al infierno volver a soñar lo mismo.

martes, 8 de enero de 2019

Irracional

En la economía existe un concepto único llamado "subasta del dólar"
Básicamente y como el título lo dice, consiste en una subasta de un billete de un dólar. Pero con una ligera y a la vez crítica diferencia:
El que hace la oferta mayor y el segundo deben pagar la cantidad que hayan ofrecido por el dólar. Esto quiere decir que el segundo mayor postor, aún cuando no resulte ganador, debe pagar igualmente la cantidad que ofreció.

Como se puede esperar en una subasta típica, las ofertas comienzan en 1 centavo, luego 2, luego 3 y así sucesivamente hasta alcanzar el valor máximo posible para el objeto subastado, normalmente el valor de un objeto es subjetivo, si el objeto de subasta es una silla antigua o un jarrón chino su valor en la subasta puede llegar a crecer indefinidamente ya que es complicado establecer de forma definitiva y final cual es su valor.

Pero este caso es diferente, ya que el objeto a subastar es un dólar, es lógico asumir que cualquier valoración por encima de eso sería irracional.
Entonces ocurre esto:
Subastador "A" ofrece 98 centavos.
Subastador "B" ofrece 99 centavos.
En este punto "A" tiene dos opciones:
1:Ofrecer 1 dólar y no tener ninguna ganancia.
2:Retirarse y asumir una pérdida de 98 centavos.
La opción "lógica" es la primera y es justamente ahí donde la lógica termina, porque en ese momento "B" tiene dos opciones:
1: Ofrecer 1,01 y tener una perdida de 1 centavo.
2: Retirarse y asumir la perdida de 99 centavos.
La opción "lógica" (que en realidad no es tal cosa) sigue siendo la primera, esta situación se prolongará eternamente ya que la primera opción siempre ofrecerá la posibilidad de reducir la perdida total.
Claro, en la práctica nunca se verá esto, en parte porque el sistema de subasta no trabaja bajo estos términos y porque un ser humano "racional" en teoría notaría antes de empezar, el callejón sin salida en el que se está metiendo
El punto y el objetivo de este ejercicio es ilustrar que incluso un pensamiento a primera vista "lógico" puede llevarnos  por caminos y decisiones totalmente irracionales.
Y tu sabes perfectamente que no estoy hablando de dinero.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Cabrujas

A lo mejor nací cincuenta años antes de lo debido o cincuenta años después... O a lo mejor se me extravió el mundo.
En ocasiones veo el mapa de Australia, y digo Australia solo por hablarte de un lugar lejano, y pienso que allí debe existir otro como yo.
En alguna calle de Sidney, hay un narrador errático, un cantante tartamudo, un vendedor de soluciones, un alquimista de la moral.
Un australiano falsificador, un completo y absoluto mentiroso.
Yo me acerco a la gente con la intención de creer en ellos y cinco minutos después estoy explicándoles algo... casi como si me dieran pena, como si yo entendiera y ellos no, como si necesitaran mi ayuda y yo necesitara que entendieran.
La gente me ruboriza, y yo hago que se ruboricen, porque en lugar de hablar, respondo, grito, protesto y explico mientras reparto pedazos de las ideas que yo considero que son verdades de este mundo, lo hago con desdén pero con la única intención de que me entiendan. Y me provoca gritar: ¡qué mal viven!... ¡que mierda de vida viven! por no vivir un poco más o un poco menos.
¡Nadie me pide explicaciones!
¡Nadie se interesa por mis explicaciones!
Y yo pido perdón, (¿como se pide perdón?) sin saber muy por que lo hago, quizá por el simple pecado de estar aquí, y ser testigo de esta tontería.
Así pasó con ella... "¿Qué hacemos?" "¿Cuándo nos vamos?" "¿Cuándo vivimos?"
Y yo cerré los ojos.
Me vi en la calle donde vivía cuando era joven.
Con mis libros rotos en las manos.
Mis grandes esperanzas en los bolsillos.
Y una infinita seguridad de que había estado siempre equivocado.

martes, 3 de febrero de 2015

Después de los libros

Aquí, a la mayoría(o a muchos cuando menos) se nos crió bajo la misma idea:
"Estudia si quieres ser alguien en la vida"
Quizá te lo dijo tu mamá, tu papá o tu abuelito, el tío ingeniero o el padrino dueño de una zapateria, incluso aveces te lo decían personas que NUNCA ESTUDIARON y saben o sabían lo que era enfrentarse al mundo con ningún conocimiento más allá de el que aprendieran con el sudor, el sufrimiento y con las manos.
Así estudiamos, nos fajamos y nos fajamos como si esa regla aplicara, como si así funcionara el mundo de verdad, como si la realidad que nos esperaba al acabar la uni fuese la misma a la que se enfrentaron esas personas que nos contaron esas historias donde el esfuerzo y la recompensa eran equivalentes. Que era el mismo país de oportunidades que nos iba a recibir con las puertas abiertas.
Pero, no.
Crecimos y lo único que encontramos al final, cuando por fin levantamos la cabeza de los libros, fue una puerta cerrada con un cartelito hecho a mano que decía:
"Sorry bro, se acabo todo aquí, pero, si quieres, puedes hacer la cola por lo que queda en el estacionamiento de atrás"
Y aquí estamos todos juntos ahora, los del barrio y los de las villas, juntos en una interminable cola por las sobras de un país que se robaron hasta el hueso mucho antes de que pudiéramos hacer algo y cuyos restos no van a alcanzar para alimentarnos a todos.
Hoy, en un súbito momento de furia, me di cuenta que la única meta que tengo claramente definida en mis medianamente bien vividos veintidós años de vida, es que quiero, tengo y necesito ser alguien con la capacidad y los recursos para perderse para siempre de este país acabado.
Y no tienen idea de cuanto me duele eso.

jueves, 15 de enero de 2015

La casa de al lado

A un paso, no puedes ni quieres estar más cerca  de la felicidad que a un paso.

Si la felicidad fuera una casa y pudieras pagarla, no lo harías. Comprarías la que esta al lado, que cuesta el doble y es mas fea, Porque en el fondo no quieres vivir en la felicidad, quieres estar cerca de ella, verla por la ventana todos los días con tu café de la mañana, y fumar en las noches cerca de su puerta, contemplando siempre su belleza desde tu casa fea. Sentir que puedes tenerla y desecharla a placer.

Quizá algún día compres la casa, un día de invierno en el que no tengas más nada que hacer. Pero incluso entonces no pondrías un pie dentro de ella. Porque no eres así. La compraras para asegurarte que nadie más pueda comprarla y si algún día necesitas dinero, poder venderla. Porque la felicidad es para ti un objeto que solo tiene valor cuando no se posee y cuando nadie más lo tiene. Por eso quieres tenerla sin disfrutarla y sin que nadie más que tu pueda tener acceso a ella. Porque no sabes disfrutar la alegría ni sufrir la tristeza.

Y si algún día tu casa fea se quema, se derrumba, se hace pedazos y te encuentras sin hogar... aun así no entraras en la que también es tu casa, aun si por azar del destino es tu ultima opción ser feliz, aun así, vas a elegir no serlo. Vivirás en la calle antes que en la felicidad. Porque no tienes ni idea de como vivir siendo feliz y en el fondo eso ni siquiera te preocupa.

Porque no eres infeliz, eres feliz no siendo feliz, viviendo en la casa de al lado.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Cicatriz

Me lastime la mano cocinando(seudo cocinando) y he pasado dias y semanas sin escribir nada, ni por obligacion -ni por odio- ni por ocio, al menos nada antes de esto, temo que cuando tome el lapiz no sabre como escribir mi nombre.

Ahora lo hago y siento que han pasado años, años que nisiquiera me pertenecen, que son prestados y tengo que devolver.

No se nota, pero la vida se agota, y yo sigo acumulado cicatrices minusculas que me recuerdan mas fallos que glorias, y que solo se ven de cerca, muy de cerca, a esa distancia en la que se ven las verdaderas imperfecciones pero donde aliento no nos parece tan lejano.

No se tu, pero aveces, solo aveces, escribo mi nombre y honestamente, no lo siento mio.

Supongo que las epifanias mas profundas surgen de los momentos mas sutiles e insignificantes de nuestras vidas. Me pregunto que descubrire sobre mi la proxima vez que me lastime cocinando o me golpee el meñique con la puerta. 

Creo una parte de mi, una pequeña gran parte de mi, esta esperando pacientemente a tener una cicatriz más.

¿Has visto ya tus ojos en los mios? ¿has visto ya mis sueños en los tuyos?

Solo aqui, esta noche, y nunca más.

viernes, 1 de agosto de 2014

The 2nd Law

Somos energía.

Esta vez no hablo de un concepto filosófico, hablo de algo físico, somos energía cuando corremos, respiramos, cuando dormimos, cuando sentimos y cuando vivimos, somos energía en todo momento, la irradiamos y la absorbemos, como un motor que consume gasolina para producir movimiento, tomamos energía para producir energía.

Somos energía, y si hay algo que he aprendido de la energía es que esta siempre busca su equilibrio y el equilibrio no siempre es ordenado, el fuego está siempre en equilibrio, porque su equilibrio solo es posible en la entropía que existe en la intensidad del calor, podemos ser un  desastre externamente y aun así ser capaces de alcanzar la paz interna, podemos encontrar equilibrio en medio del mar, en medio de la lluvia, en medio de una tormenta.

Hay una ley, la segunda ley de la termodinámica (The 2nd law), que básicamente dice que la energía en el universo está definida desde el momento en el que se  creó, no se puede crear más, y esta disminuye con el tiempo, puede manejarse y transformarse pero la energía nunca volverá a ser lo que era antes, y eventualmente se acabará. Como toda ley, nos dice que es lo que se puede  o no hacer, como toda ley, marca los límites de lo posible y lo imposible, y como toda ley, debe ser una mentira.

Si fuera cierta, tendríamos que creer que lo que existe es lo que hay, que nada nuevo se creará mañana, que los límites están definidos; Que cada día que pasa nos estamos quedando sin energía, que nos estamos acabando, que mañana serás más lento que hoy, más pequeño y más vulnerable, nunca serás tan hermosa como en el ahora; si fuera cierta, mañana seremos menos que hoy; y si cambiamos  no será para mejor, que nunca seremos más felices de lo que somos hoy.

Creo en la transformación de lo que somos, en la evolución de la mente, superando los obstáculos y el dolor que ellos conllevan  por simple y mera voluntad. De vivir por amor al arte que es la vida.

Aun así, está en la naturaleza humana, la tuya y la mía, luchar contra esa contradicción. A no dejar que con el tiempo cada conducta se vuelva un ejercicio autodestructivo, a llevarle la contraria al universo porque si, y ser mañana más que hoy. Porque todos comenzamos siendo algo más.

Quizá al final la energía que nos mueve, que nos impulsa y que nos lleva a seguir, finalmente se acabe, quizá sí, pero que cuando eso pase, creo que solo si tú sigues siendo tú, y yo sigo siendo yo, llegaremos a ser libres. Viviendo mas allá de las leyes, la energía, el tiempo y la memoria.