En la economía existe un concepto único llamado "subasta del dólar"
Básicamente y como el título lo dice, consiste en una subasta de un billete de un dólar. Pero con una ligera y a la vez crítica diferencia:
El que hace la oferta mayor y el segundo deben pagar la cantidad que hayan ofrecido por el dólar. Esto quiere decir que el segundo mayor postor, aún cuando no resulte ganador, debe pagar igualmente la cantidad que ofreció.
Como se puede esperar en una subasta típica, las ofertas comienzan en 1 centavo, luego 2, luego 3 y así sucesivamente hasta alcanzar el valor máximo posible para el objeto subastado, normalmente el valor de un objeto es subjetivo, si el objeto de subasta es una silla antigua o un jarrón chino su valor en la subasta puede llegar a crecer indefinidamente ya que es complicado establecer de forma definitiva y final cual es su valor.
Pero este caso es diferente, ya que el objeto a subastar es un dólar, es lógico asumir que cualquier valoración por encima de eso sería irracional.
Entonces ocurre esto:
Subastador "A" ofrece 98 centavos.
Subastador "B" ofrece 99 centavos.
En este punto "A" tiene dos opciones:
1:Ofrecer 1 dólar y no tener ninguna ganancia.
2:Retirarse y asumir una pérdida de 98 centavos.
La opción "lógica" es la primera y es justamente ahí donde la lógica termina, porque en ese momento "B" tiene dos opciones:
1: Ofrecer 1,01 y tener una perdida de 1 centavo.
2: Retirarse y asumir la perdida de 99 centavos.
La opción "lógica" (que en realidad no es tal cosa) sigue siendo la primera, esta situación se prolongará eternamente ya que la primera opción siempre ofrecerá la posibilidad de reducir la perdida total.
Claro, en la práctica nunca se verá esto, en parte porque el sistema de subasta no trabaja bajo estos términos y porque un ser humano "racional" en teoría notaría antes de empezar, el callejón sin salida en el que se está metiendo
El punto y el objetivo de este ejercicio es ilustrar que incluso un pensamiento a primera vista "lógico" puede llevarnos por caminos y decisiones totalmente irracionales.
Y tu sabes perfectamente que no estoy hablando de dinero.
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