domingo, 25 de noviembre de 2012

icaro


En algún punto de lo que tu y yo conocemos historia, existió un hombre llamado Dedalo, el era un gran arquitecto, famoso por  su talento y habilidad para crear obras bellas de la nada.

Un día, fue tomado prisionero junto a su hijo icaro, en una torre muy alta en medio del mar, era demasiado alta como para intentar bajar por las paredes y habían demasiadas rocas como para saltar al agua, dedalo entonces se dio cuenta que la única forma de escapar de su encierro era volando.

Tomo lo único q tenía a su alcance, cera de las velas que le dieron luz por las frías y largas noches, Y plumas de las aves que fueron su  alimento y con ellas construyo poco a poco unas hermosas alas para  su joven hijo icaro.

Su plan era volar desde la torre hacia un lugar lejano, un lugar seguro.

Sin embargo antes de partir dédalo advirtió a icaro que no debía volar muy cerca del agua, porque la humedad desharía sus plumas, y no debía acercarse mucho al sol ya que el calor podría derretir la cera que unía  sus alas. Teniendo esto en mente icaro alzó vuelo.

Habiendo pasado tiempo icaro estaba angustiado, miraba al cielo, miraba al sol, y no podía dejar de preguntarse qué pasaría si volaba más alto, "¿que habrá allá arriba?", "¿será el paraíso?", convencido e hipnotizado por la belleza de aquella luz icaro subió mas  y mas  y mas, sentía el sol el su rostro, se sentía más vivo cada segundo, mas fuerte, estiro sus manos  intentando atrapar el cielo, casi intentando robar esa luz...y entonces algo lo detuvo.

La cera que unía sus plumas no había sido capaz de soportar el calor que venia de aquella luz, había ido mas allá de lo que podía, empezó a caer y aun cuando lo intento no pudo recobrar el control y finalmente cayó al mar.

Lo sé, esta no es una historia de amor.

En este punto te debes estar preguntando porque te hablo de plumas, alas, torres y todo eso.

Lo que ocurre es que yo jamás he sido bueno para hablar, bueno, quizás solo para escribir, y aun en esto, solo soy capaz de escribir ciertas cosas.

Lo que estoy intentando decirte con este montón de tonterías es que tu no debes tener miedo de volar, de seguir aquello que te haga sentir viva, de subir aun cuando todos te digan que es peligroso, de perseguir aquello que en apariencia parece mas lejano pero  que sabes que sera parte fundamental en tu felicidad.

Y la razón por la que no debes temer es porque yo estoy aquí, volando bajo de ti para atraparte, cuidarte y alzarte de nuevo cuando esa luz parezca amenazarte con derretir tus alas, para empujarte  si hace falta, y para mostrarte que si se puede alcanzar las metas, si podemos lograr lo que queremos.

Solo hay una forma de vivir y es persiguiendo el sol.

Te quiero.                                                                                                                                  Sonríe.

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