martes, 27 de noviembre de 2012

Hola


Todas las historias forman parte de un rompecabezas con piezas en el aire, toda  una vida se ve condicionada  por una presencia, o mejor dicho, por una ausencia y a pesar del tiempo que pasa y a la vez no pasa sigo aquí intentando coser pedazos de mentiras, retazos de ilusiones que en su día me devolvieron la vida, pero con la diferencia de que ahora, por mucho hilo que ponga, no hago más que ver todos los agujeros por dónde se evaden los sueños y se advierte la realidad.

Fue precisamente a través de uno de esos agujeros misteriosos que apareciste tú, como alguien que ya conocía, una  compañía que ya había disfrutado, una mirada que ya había perseguido y una sonrisa que ya me había enamorado. Todo en una persona que sinceramente nunca me digne a buscar.

No existe la posibilidad de que me estremezca cuando me tocas o se me erice la piel. No es posible que en cualquiera de mis noches desvíe mi mirada del punto fijo del techo al que estoy acostumbrado  a observar y te vea a mi lado, tampoco puedo entrelazar mis manos con las tuyas, mirarte a los ojos y, temblando, decirte todas las cosas que en su momento no te dije o que me quedan por decir. Nunca he estado más cerca de tus labios de lo que estoy ahora que estoy lejos y sin embargo puedo decirte que me hacen falta. No puedo hacerte compañía cuando estás sola ni darte mi hombro para que apoyes tu cabeza, ni perderme en la alegría con el simple hecho de estar en tu mirada. No puedo, y sin embargo creo que lo necesito.

Mientras vuelves y pueda leer un nuevo “Hola” seguiré perdiéndome entre recuerdos casi irreales, entre palabras mal escritas, y pensamientos un tanto absurdos que me acerquen a ti….porque el resto de mis sueños se han oxidado y nadie ha conseguido que los vuelva a sentir.

Excepto tu. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario